Iniciamos la recuperación y conectividad de bosques en comunidades Asháninkas del río Ene

El proyecto busca reducir el impacto de los incendios forestales en la cuenca del Ene mediante restauración ecológica y manejo sostenible del territorio.

En el marco de la estrategia PAAMARI, la Central Asháninka del Río Ene (CARE) inicia este año un proyecto orientado a restaurar áreas de bosque afectadas por incendios forestales y fortalecer los medios de vida de las comunidades asháninkas del río Ene. El proyecto Recuperación y Conectividad integra la rehabilitación de ecosistemas con la implementación de planes de vida comunales, reconociendo a las comunidades como actores centrales en la gestión sostenible de su territorio.

Un territorio afectado por incendios y vulnerabilidad climática

En la cuenca baja del río Ene se han identificado aproximadamente 2500 hectáreas con potencial de restauración debido a los incendios forestales que dejaron amplias cicatrices en el paisaje. Las condiciones climáticas extremas, especialmente entre abril y septiembre, favorecieron la expansión del fuego en un entorno de bosque seco tropical.

El fuego ocasionó la degradación del bosque, interrumpió la conectividad ecológica, afectó la flora y desplazó a la fauna silvestre al reducir sus fuentes de alimento y refugio. Esto impactó directamente en la disponibilidad de recursos para las familias Ashaninkas, debilitando su seguridad alimentaria y su relación con el territorio.

Comunidades protagonistas del cambio

El proyecto se implementará en las comunidades de Saniveni, Tsiquireni (Meteni), Potsoteni y Samaniato, con el objetivo de fortalecer la resiliencia de las comunidades nativas Asháninkas mediante la recuperación ecosistémica y la restauración de la conectividad ecológica a escala del paisaje.

El proceso es participativo e incorpora el conocimiento local en la toma de decisiones. La recuperación no se limita a la plantación de árboles, sino que busca restablecer las funciones ecológicas del ecosistema y fortalecer la gestión integrada del territorio.

¿En qué consiste el proyecto?

La intervención inicia con la recopilación de información sobre el estado de las áreas afectadas, evaluando vegetación sobreviviente, especies resistentes al fuego, presencia de especies invasivas y vestigios de fauna. Con base en este diagnóstico y en coordinación con las comunidades, se definirá el tipo de restauración más adecuado: activa, pasiva o mixta.

Por una parte, cuando se implemente restauración activa, se instalarán plantones de especies priorizadas por la comunidad, incluyendo maderables y frutales acompañados de mantenimiento y monitoreo para asegurar su crecimiento. Por otra parte, al realizar restauración pasiva se instalará núcleos en donde se evaluará y monitoreará el proceso de recuperación del bosque; en ambos casos se contempla con las brigadas PAAMARI, realizar acciones prevención de incendio forestal y de ser el caso de control. La formación de brigadistas de recuperación y conectividad permitirá generar capacidades para el mantenimiento y monitoreo de las áreas priorizadas para la recuperación y conectividad.

Fortalecimiento de capacidades y planes de vida

Sesenta comuneros y comuneras participarán en un proceso formativo que abordará restauración, conectividad, inventario de flora y fauna, producción de plantones, manejo integral del fuego y sistemas agroforestales. Este fortalecimiento permitirá que las comunidades lideren sus propios planes de recuperación.

De manera paralela, se implementarán planes de vida en Cashingari, Tsiquireni y Samaniato, las comunidades priorizaron la crianza de aves menores como estrategia para mejorar la seguridad alimentaria y generar ingresos económicos.

Impacto y visión

Se espera que las comunidades mediante la restauración activa y pasiva incrementen especies de interés, adopten prácticas de mantenimiento y monitoreo, prevención de incendios, estas condiciones fortalecerán que progresivamente se recupere las funciones del ecosistema. La meta es que 2504 hectáreas afectadas por el fuego entren en proceso de recuperación y conectividad, generando beneficios directos para las comunidades y aportes a la conservación regional.

El proyecto se desarrolla en convenio con Profonanpe, con recursos de Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Ministerio del Ambiente, contribuyendo a compromisos nacionales e internacionales en restauración, acción climática y biodiversidad. Para la cuenca del río Ene, representa un precedente positivo que reafirma la capacidad de las comunidades Ashaninkas para liderar procesos de recuperación del bosque y fortalecer su relación con la naturaleza.

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