Comunidades asháninkas del Ene refuerzan la protección de su territorio con un innovador visor geoespacial

La herramienta, desarrollada por la Central Asháninka del Río Ene (CARE), monitorea más de 235 mil hectáreas y marca un hito al ser el primer visor geoespacial implementado por una organización indígena independiente del país.

En respuesta a las crecientes amenazas que enfrentan los pueblos indígenas de la Amazonía peruana, la Central Asháninka del Río Ene (CARE) presentó oficialmente el VISOR CARE, una plataforma geoespacial que monitorea más de 235 mil hectáreas de territorio comunal y fortalece la vigilancia indígena mediante el uso de tecnología e información generada desde las propias comunidades nativas.

Tras la presentación oficial, CARE se convierte en la primera organización indígena independiente del país en implementar un visor geoespacial propio para la vigilancia territorial, marcando un hito en la protección de los territorios indígenas y demostrando que la innovación también nace desde los pueblos originarios.

Según la base de datos de la CARE, en los últimos dos años, las 45 comunidades asháninkas del río Ene registraron más de 110 alertas relacionadas con tala ilegal, invasiones territoriales, incendios forestales, contaminación y limitaciones en el acceso a servicios de salud y educación. Frente a este escenario, el VISOR CARE representa la evolución de un proceso de vigilancia construido desde la organización comunal y el conocimiento ancestral para responder de manera más rápida y eficaz a las amenazas que afectan al territorio.

Durante el evento de presentación, representantes de la Unión Europea, organizaciones aliadas, instituciones públicas y especialistas coincidieron en que el acceso a información territorial confiable es fundamental para fortalecer la gobernanza indígena, anticipar riesgos y proteger a las personas defensoras de derechos colectivos.

En la apertura del encuentro, Jerome Poussielgue, jefe de cooperación de la Delegación de la Unión Europea, advirtió que la Amazonía enfrenta amenazas cada vez más complejas, como el crimen organizado, la minería ilegal, la trata de personas y la deforestación. En ese contexto, destacó la importancia de impulsar iniciativas que fortalezcan la gestión sostenible de los territorios indígenas y promuevan alternativas como los créditos de biodiversidad.

Por su parte, el presidente de CARE, Ángel Pedro Valerio, presentó los avances de la organización y de la Estrategia CARE al 2030, destacando que el lanzamiento del VISOR CARE representa un hito en el cumplimiento del Desafío 10 de la Estrategia CARE al 2030, orientado a fortalecer la gobernanza territorial mediante el uso de información estratégica. Explicó que esta herramienta permitirá potenciar la capacidad de incidencia de las comunidades asháninkas ante el Estado, facilitando la toma de decisiones, la atención oportuna de los riesgos y amenazas, así como una mejor articulación con las instituciones públicas para la protección de sus territorios y derechos colectivos.

Como parte de la presentación, CARE expuso la evolución de su sistema de vigilancia indígena, construido a partir de la experiencia organizativa de las comunidades asháninkas del río Ene. La asesora legal de la organización, Irupé Cañari, explicó que este proceso nació como una respuesta frente a la violencia vivida durante el conflicto armado interno. Tras los desplazamientos forzados y la desaparición de decenas de comunidades, surgieron mecanismos de organización y defensa que dieron origen a los Comités de Autodefensa (CAD). Con el paso de los años, esta experiencia evolucionó hacia el Sistema de Vigilancia Indígena y posteriormente al Sistema de Alerta Temprana (SAT-CARE), incorporando herramientas tecnológicas para enfrentar amenazas como el narcotráfico, la tala ilegal, las invasiones territoriales y los incendios forestales. El VISOR CARE representa hoy la consolidación de ese proceso, integrando el conocimiento territorial de las comunidades con tecnologías geoespaciales para fortalecer la protección del territorio.

La presentación técnica del VISOR CARE estuvo a cargo de David Torres, coordinador de la estrategia PAAMARI, quien explicó que la plataforma integra imágenes satelitales, información geoespacial oficial y reportes validados por los monitores comunitarios, generando un sistema de doble monitoreo que fortalece la vigilancia territorial. El visor reúne información sobre los límites de las comunidades nativas, datos poblacionales, instituciones educativas, establecimientos de salud, hidrografía, vías de acceso y otros elementos estratégicos del territorio. Además, incorpora las alertas generadas por el Sistema de Alerta Temprana (SAT-CARE), así como el monitoreo de focos de calor, incendios forestales y otras amenazas, permitiendo una respuesta más rápida y una mejor planificación para la protección del territorio y sus habitantes.

Durante los paneles de especialistas, representantes de Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), Cool Earth y diversas instituciones coincidieron en señalar que el VISOR CARE constituye una herramienta innovadora para una vigilancia territorial más inteligente, preventiva y articulada. En ese marco, Ángel Gonzales, director general de Derechos de los Pueblos Indígenas del Ministerio de Cultura, destacó que la plataforma genera información estratégica que permitirá fortalecer la intervención del Estado y mejorar el diseño de políticas públicas dirigidas a los pueblos indígenas. Por su parte, Jessica Estrada, experta en Gobernanza Participativa e Inclusiva de la FAO, señaló que el VISOR CARE trasciende el componente tecnológico al representar un bien público, ya que transforma la información en mejores decisiones. Asimismo, resaltó que la plataforma cuenta con una sólida gobernanza, al convertir el conocimiento generado por las comunidades indígenas en evidencia que fortalece la gestión pública y la toma de decisiones.

El evento concluyó con un espacio de diálogo en el que los asistentes reconocieron el liderazgo de CARE y de las comunidades asháninkas del río Ene en la construcción de una herramienta que integra conocimiento indígena, organización comunitaria y tecnología para enfrentar los desafíos actuales de la Amazonía. Asimismo, coincidieron en la necesidad de que el Estado continúe respaldando este tipo de iniciativas para ampliar sus capacidades tecnológicas y fortalecer la protección de los territorios indígenas y de quienes los defienden.

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